"Las segundas partes nunca fueron
buenas" Esta es la frase más escuchada al ver la segunda parte de
una película que en general no suele saciar al espectador que llega esperándose
algo al nivel de la primera. Afortunadamente no es este el caso de Carmina
y amén sino todo lo contrario: en esta película se muestra un cine que se
ha desarrollado en todos los sentidos respecto a su antecesora.
Fui uno de los privilegiados en ver el
preestreno gratis gracias a la cortesía de su director Paco León, por lo que la
sala estaba llena de gente a la que le gustaba de verdad y que estaba esperando
la segunda parte de Carmina y revienta haciendo la sesión más amena
y con muy buen ambiente.
Carmina y amén nos vuelve a traer a los
mismos personajes que la anterior pero con una trama bien diferenciada: el
marido de Carmina muere repentinamente y, al querer cobrar la paga extra que le
tienen que ingresar al fallecido, madre
e hija (María León) ocultan el cadáver en el sillón hasta recibir el dinero mientras
que, alrededor de ellas, una serie de complicaciones van sucediéndose.
Lo que ha demostrado Paco León con esta película ha sido
una evolución enorme y muy positiva que sin duda alguna va a ser un gran cambio
en su carrera como director, ha logrado hacer en lo que aparentemente es algo
muy sencillo una película con todas las letras y aun más tratando un tema
dramático como es la muerte y la enfermedad con un gran sentido del humor. De
Carmina Barrios hay que destacar que parece mentira que haya tenido una carrera
como actriz tan corta para lo bien que actúa sin flaquear en los 100 minutos
que dura la película, María León más de lo mismo al igual que Yolanda Ramos.
Carmina y amén va a dejar en la historia del cine español
una huella, al igual que algunas escenas: Los primeros minutos cuando se
enteran de la muerte, la pelea con el vecino o a destacar sobre todo la escena
del velatorio, con la charla entre las vecinas y por otro lado los amigos del
marido son algunas de estas. Toda la película gira en torno a Carmina, un
personaje principal que ya habíamos conocido en la primera parte, pero que tras
ver esta segunda el espectador se encariña mucho más.
No hay mucho más que decir sin desentrañar
sorpresas, vale la pena pagar la entrada y disfrutar de un buen rato. En resumen,
Paco León ha conseguido hacer una película muy notable con la que, al menos a
mi, me ha metido en el bolsillo, y si con la primera no me llegó a convencer
del todo, después de ver Carmina y amén puedo decir que Creo
en Carmina.
