domingo, 4 de mayo de 2014

Carmina y amén

"Las segundas partes nunca fueron buenas" Esta es la  frase más escuchada al ver la segunda parte de una película que en general no suele saciar al espectador que llega esperándose algo al nivel de la primera. Afortunadamente no es este el caso de Carmina y amén sino todo lo contrario: en esta película se muestra un cine que se ha desarrollado en todos los sentidos respecto a su antecesora.


 Fui uno de los privilegiados en ver el preestreno gratis gracias a la cortesía de su director Paco León, por lo que la sala estaba llena de gente a la que le gustaba de verdad y que estaba esperando la segunda parte de Carmina y revienta haciendo la sesión más amena y con muy buen ambiente. 

Carmina y amén nos vuelve a traer  a los mismos personajes que la anterior pero con una trama bien diferenciada: el marido de Carmina muere repentinamente y, al querer cobrar la paga extra que le tienen que ingresar al fallecido,  madre e hija (María León) ocultan el cadáver en el sillón hasta recibir el dinero mientras que, alrededor de ellas, una serie de complicaciones  van sucediéndose.

Lo que ha demostrado Paco León con esta película ha sido una evolución enorme y muy positiva que sin duda alguna va a ser un gran cambio en su carrera como director, ha logrado hacer en lo que aparentemente es algo muy sencillo una película con todas las letras y aun más tratando un tema dramático como es la muerte y la enfermedad con un gran sentido del humor. De Carmina Barrios hay que destacar que parece mentira que haya tenido una carrera como actriz tan corta para lo bien que actúa sin flaquear en los 100 minutos que dura la película, María León más de lo mismo al igual que Yolanda Ramos.

Carmina y amén va a dejar en la historia del cine español una huella, al igual que algunas escenas: Los primeros minutos cuando se enteran de la muerte, la pelea con el vecino o a destacar sobre todo la escena del velatorio, con la charla entre las vecinas y por otro lado los amigos del marido son algunas de estas. Toda la película gira en torno a Carmina, un personaje principal que ya habíamos conocido en la primera parte, pero que tras ver esta segunda el espectador se encariña mucho más.


No hay mucho más que decir sin desentrañar sorpresas, vale la pena pagar la entrada y disfrutar de un buen rato. En resumen, Paco León ha conseguido hacer una película muy notable con la que, al menos a mi, me ha metido en el bolsillo, y si con la primera no me llegó a convencer del todo, después de ver Carmina y amén puedo decir que Creo en Carmina.