domingo, 2 de febrero de 2014

Stockholm



Él (Javier Pereira) y Ella (Aura Garrido) se conocen una noche en una fiesta y,  aunque el rechazo de Ella se produce desde un principio, a medida que se van conociendo se forja una relación que va siendo cada vez más cálida gracias a que Ella empieza a ver todas sus virtudes. El problema surge a la mañana siguiente cuando los dos ven que el contrario no es quien parecía ser.

La primera película en solitario del director Rodrigo Sorogoyen (La pecera de Eva o Frágiles) nos trae una película cuyo tema generalizado, y como dice en el tráiler es “una historia de amor”, y es así hasta tal punto, ya que lo lleva más allá a un tipo de “amor” bastante diferente al que se suele ver en la gran pantalla y es por eso que se trate de un romance bastante maduro y alejado de muchos estereotipos.  

Stockholm se presenta en un guión que se divide en dos partes bien diferenciadas y distintas: La primera parte se desarrolla una noche cualquiera en una fiesta y en las calles de Madrid, Él y Ella entablan una conversación y se van conociendo poco a poco, alejándose cada vez más de la frialdad principal que había entre ellos por Ella. La segunda parte se desarrolla a la mañana siguiente en casa de Él, y lo sorprendente es como todo lo que habíamos visto y lo que nos esperábamos que fuera a pasar se rompe, y en esta parte se ve y se conoce como son los dos personajes en realidad. Esta última parte tiene bastante que ver con la idea principal que se quiere expresar y que da honor el nombre de la película: el Síndrome de Estocolmo, conocido como el síndrome en el que, en un secuestro, el secuestrado acaba cogiendo cierto cariño o afecto al secuestrador. No es exactamente de esta manera como se desarrolla en la película, sino que habría que trasladarlo al terreno de las relaciones: en este caso, Ella, en la primera parte de la película está más o menos forzada por Él a su compañía y es en la segunda parte cuando muestra suma dependencia.

 Una idea bien desarrollada gracias a un sólido guión en cuya segunda  parte se luce de verdad, la narración y sobre todo, a la fantástica interpretación de los dos actores, destacando más la de Aura Garrido, cargada de veracidad y que le ha llevado a la nominación de tales premios como los Forqué, Feroz, Goya (aun pendiente de saber si ganadora o no) y el premio a mejor actriz en el festival de Málaga.

También llama la atención la gran fotografía -sobre todo de la primera parte en las calles de Madrid- especialmente por el tono que se le da, un tono azul que aleja de la luz convencional que suelen ser las luces de las farolas por la noche y que, en mi opinión, le da un toque más acogedor y cómodo, además de conseguir unas escenas que hacen que uno se enamore de la Madrid nocturna.


Actualmente se está desarrollando un tipo de cine de bajo coste, debido a la situación económica actual entre otros factores políticos, es por ello que para poder financiar esta película tuvieron que pedir aportaciones económicas que afortunadamente superaron el tope que necesitaban. Pero aun así no se le pudo dar publicidad y se estrenó en muy pocos cines de España. Pero con tan pocos medios Stockholm ha salido adelante y se ha dejado ver como un cine de calidad, fruto de una gran idea que gusta y sorprende al espectador desde su inicio hasta su inesperado final. 8'5/10


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