Él (Javier Pereira) y Ella (Aura Garrido) se conocen una noche en
una fiesta y, aunque el rechazo de Ella se produce desde un principio, a
medida que se van conociendo se forja una relación que va siendo cada vez más
cálida gracias a que Ella empieza a ver todas sus virtudes. El problema surge a
la mañana siguiente cuando los dos ven que el contrario no es quien parecía
ser.
La primera película en solitario
del director Rodrigo Sorogoyen (La pecera
de Eva o Frágiles) nos trae una
película cuyo tema generalizado, y como dice en el tráiler es “una historia de
amor”, y es así hasta tal punto, ya que lo lleva más allá a un tipo de “amor”
bastante diferente al que se suele ver en la gran pantalla y es por eso que se
trate de un romance bastante maduro y alejado de muchos estereotipos.
Stockholm se presenta en un guión que se divide en dos partes bien
diferenciadas y distintas: La primera parte se desarrolla una noche
cualquiera en una fiesta y en las calles de Madrid, Él y Ella entablan una
conversación y se van conociendo poco a poco, alejándose cada vez más de la
frialdad principal que había entre ellos por Ella. La segunda parte se
desarrolla a la mañana siguiente en casa de Él, y lo sorprendente es como todo
lo que habíamos visto y lo que nos esperábamos que fuera a pasar se rompe, y en esta parte se ve y se conoce como son los dos personajes en realidad. Esta
última parte tiene bastante que ver con la idea principal que se quiere
expresar y que da honor el nombre de la película: el Síndrome de Estocolmo,
conocido como el síndrome en el que, en un secuestro, el secuestrado acaba
cogiendo cierto cariño o afecto al secuestrador. No es exactamente de esta
manera como se desarrolla en la película, sino que habría que trasladarlo al
terreno de las relaciones: en este caso, Ella, en la primera parte de la
película está más o menos forzada por Él a su compañía y es en la segunda parte
cuando muestra suma dependencia.
Una idea bien desarrollada gracias a un sólido
guión en cuya segunda parte se luce de
verdad, la narración y sobre todo, a la fantástica interpretación de los dos
actores, destacando más la de Aura Garrido, cargada de veracidad y que le ha
llevado a la nominación de tales premios como los Forqué, Feroz, Goya (aun
pendiente de saber si ganadora o no) y el premio a mejor actriz en el festival
de Málaga.
También llama la atención la gran
fotografía -sobre todo de la primera parte en las calles de Madrid- especialmente por el tono que se le da, un tono azul que aleja de la luz convencional que suelen
ser las luces de las farolas por la noche y que, en mi opinión, le da un toque
más acogedor y cómodo, además de conseguir unas escenas que hacen que uno se enamore
de la Madrid nocturna.
Actualmente se está desarrollando
un tipo de cine de bajo coste, debido a la situación económica actual entre
otros factores políticos, es por ello que para poder financiar esta película
tuvieron que pedir aportaciones económicas que afortunadamente superaron el tope
que necesitaban. Pero aun así no se le pudo dar publicidad y se estrenó en muy
pocos cines de España. Pero con tan pocos medios Stockholm ha salido adelante y se ha dejado ver como un cine de
calidad, fruto de una gran idea que gusta y sorprende al espectador desde su
inicio hasta su inesperado final. 8'5/10

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